Retrato en negro


La sacudida del brexit ha dejado en evidencia a todos los partidos. Un acontecimiento trascendental para el futuro de la UE, y por lo tanto de España, ha estado completamente ausente de la campaña. Ni siquiera una vez consumada la ruptura de la Unión, con la herida aún a sangre viva, han sido incapaces de ir más allá de los eslóganes electorales. Es una demostración del nivel de una campaña que en ningún momento ha servido para tratar los problemas de los españoles, que es para lo que se supone que debe servir. Ni siquiera ha sido útil para clarificar los pactos poselectorales. Es decir, mañana iremos a votar sin saber nada de lo esencial. Mal asunto.

Cuando dejamos de atender a lo importante para centrarnos en los fuegos fatuos de lo aparente, la democracia se degrada; cuando los problemas complejos se reducen a simplificaciones fácilmente manipulables, la democracia se degrada; cuando disfrazamos la realidad con un montón de prejuicios y medias verdades, cuando no abiertas falsedades, la democracia se degrada; cuando no somos capaces de mirar más allá de nuestras narices y no tenemos otra perspectiva que el plazo más inmediato, la democracia se degrada. Y cuando esto sucede, es difícil salvarla. Porque incluso un referendo como el británico, aparente ejercicio de democracia, puede ser su puntilla. Necesitamos recuperar la reflexión seria, serena y rigurosa sobre la verdadera realidad de las cosas para acabar con este retrato en negro de la política.

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