Piqué, el del Barça, y los perdedores

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

En esta etapa de períodos electorales, de Eurocopa a Eurocopa, uno no debe olvidarse de cómo hemos ido cambiando en España. La paulatina caída del PSOE, cambios de liderazgo incluidos, la aparición de Podemos, los duros ajustes de Rajoy en julio del 2012, la última mayoría absoluta popular en Galicia, los papeles de Bárcenas en enero del 2013, el desafío independentista en Cataluña, los vuelcos municipales y autonómicos, la incapacidad de formar Gobierno luego del 20 de diciembre y unas elecciones repetidas.

Crisis y empobrecimiento aparte, al que es necesario añadir un uso abusivo de la mayoría absoluta de Rajoy, uno de los elementos de desacuerdo político deriva de la actual estructura política del Estado y las ansias independentistas de parte de la sociedad catalana, de su clase política y de la gestión realizada por Mas y Junqueras de una parte y por Rajoy y los suyos de la otra. A nadie se le escapa que Cataluña, con su contribución al 20 % del PIB de España, ha sido en estos años no solo un problema, sino también un elemento central en la política española. Hasta el extremo que de la visión de unos y otros y la utilización del problema catalán, se ha llegado a convertir en eje de los acuerdos de formación de Gobierno en el pasado reciente y en el previsible futuro.

Si las encuestas no se equivocan en demasía, bien por práctica defectuosa, bien porque los electores mantienen un elevado grado de indecisión, nadie gobernará en solitario. Los populares no alcanzan, y al parecer con Rajoy menos, y Unidos Podemos aun alcanzando la segunda posición, tampoco. Las previsiones sitúan al gran perdedor, el PSOE, en imprescindible para gobernar después del 26 de junio. Lo que explica las nuevas estrategias de un Pablo Iglesias humilde, eliminando la línea roja del referendo catalán, al tiempo que Rajoy acepta abordar ahora una posible modificación en la Constitución. Añádase un Aznar enfrentado a la polarización y reclamando acuerdo y consenso del área constitucional, en paralelo con lo que la realidad de Cataluña va imponiendo en las estrategias deshilachadas del independentismo y su declaración unilateral de independencia, y se encontrarán claves del futuro.

Gerard Piqué, convertido estos años en chivo expiatorio de lo catalán por los campos de fútbol de España, nos salva en esta nueva Eurocopa: «Gooool de Piqué. Olé tus huevos, chaval», dice Tomás Roncero en Twitter. Piqué además sorprende jugando con su hijo vestido con la camiseta de la Roja, y con el tuit de su foto con Ramos celebrando el gol. Y aunque es seguro que existen españoles que hubieran deseado un empate antes que deberle el gol a Piqué -cuanto peor, mejor-, nuestro mejor futuro pasa por la celebración juntos de Ramos y Piqué y de «no creérselo más de la cuenta», que dice Iniesta. Un futuro que depende de cómo la juegue ahora el gran perdedor previsto, el PSOE, y por tanto, Sánchez.