El papa y los anticonceptivos


El papa Francisco, durante su vuelo de regreso a Roma tras seis días de estancia en México, ha sorprendido a quien conozca la moral de la Iglesia católica con sus declaraciones sobre la posible aceptación del uso de anticonceptivos. De momento, es solo una puerta prohibida que se empieza abrir porque el uso de anticonceptivos tendría por fin exclusivo evitar el contagio del virus del zika en las zonas afectadas. Sea bienvenido este asomo de posible tolerancia para combatir este virus mortal que aliviará la conciencia de millones de personas que, en su estricta observancia de la moral católica, se tienen prohibido el uso de anticonceptivos. Este virus letal puede generar el desarrollo de una microcefalia en niños de madres infectadas. No obstante, esta buena disposición de la Iglesia no tendrá fácil cumplimiento en América Latina, donde está concentrada esta pandemia, porque el acceso a los anticonceptivos, con frecuencia, está reservado solo a parejas con alto nivel económico. Estas palabras, que están en la línea de regreso a la relativa tolerancia sexual de Cristo en los evangelios, deberían extenderse, como mínimo, a los millones de casos de personas infectadas de sida. Es posible que, durante más de 30 años, estén muriendo diariamente en el mundo 3.000 personas. Hasta la fecha, ningún papa ha aceptado el uso de anticonceptivos para estos millones de desdichados seres humanos. Ahí tiene el papa Francisco otro trabajo pendiente.

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