Además de fracasado, ilegal e ilegítimo


La lectura inmediata de los resultados es que han fracasado los dos pirómanos del incendio catalán. El primero y fundamental, Artur Mas, que ha fallado en su desafío. Su extraña amalgama con un partido de izquierdas, como ERC, y los movimientos sociales independentistas no solo no ha logrado la mayoría absoluta de escaños sino que ha cosechado los peores resultados desde 1980. Tendrá incluso problemas para repetir como presidente del Gobierno catalán. Su único éxito ha consistido en impulsar a una candidatura de izquierda radical como la CUP. Para hacérselo mirar. Convergència, el partido que durante décadas ha presumido de seny, resulta que ahora va a depender de una formación antisistema tanto para gobernar como para llevar adelante el proyecto con el que concurrió a las elecciones. Mas, desautorizado, debería irse, porque no está en condiciones de liderar nada. Y no tardarán mucho en hacérselo ver sus extraños compañeros de aventura. Una aventura, la secesionista, que no solo es ilegal sino que, como ha quedado claramente demostrado en las urnas, es ilegítima. Si un partido de derechas, como Convergència, quiere gobernar con uno de extrema izquierda, allá ellos. No tardarán en pagarlo. Pero su mayoría absoluta no da para nada más que para formar Gobierno, no para avalar un proyecto independentista que ayer fue rechazado, una vez más, por los catalanes. Porque las candidaturas secesionistas no alcanzaron ni la mitad de los votos. Carecen, en consecuencia, de legitimidad democrática para avanzar por esa senda. Y si lo hicieran, no solo sería una interpretación perversa de su fuerza parlamentaria, sino un atentado contra lo decidido por los catalanes en las urnas.

Lo cual no obsta para reconocer que su posición política es ampliamente respaldada por los ciudadanos y, en consecuencia, no puede ser desoída ni despreciada, como ha hecho el PP, el otro gran fracasado ayer. Rajoy debe asumir que tiene que hacer algo más que parapetarse tras la ley. Hay un problema político que debe ser resuelto desde la política. De lo contrario, el problema se enquistará y nos dañará a todos. Y el PP quedará como un partido residual en Cataluña.

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Además de fracasado, ilegal e ilegítimo