El regateo

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Albricias. Todo está solucionado. Lo ha dicho Rajoy con tono contundente: «España no va a negar el derecho de asilo a nadie. No lo hemos hecho antes y no lo vamos a hacer ahora». Merkel seguirá encontrando en el presidente español el colaborador leal que aplica disciplinadamente resoluciones complejas

Lástima que estemos en un año plurielectoral, que impulsa a los políticos a fabricar cada día frases redondas para atraer a un electorado esquivo, pero cuya intensidad se va reduciendo a medida que pasa del ámbito de los discursos al de las decisiones.

Parece que el mismo Gobierno que presume de crecimiento y de creación de empleo se muestra remiso a acoger e integrar al número de refugiados que Europa le pide. Aunque decenas de ayuntamientos y de instituciones varias estén dando pasos adelante y ofreciendo su colaboración.

Es cierto que la oleada de refugiados es inmensa y que el problema no ha hecho más que empezar. Pero también que para afrontarlo puede optarse por el regateo o por la generosidad con la que, una vez más, ha abierto camino el papa Francisco, con su propuesta de que «cada parroquia, comunidad religiosa, monasterio, santuario de Europa acoja a una familia». En España hay más de 22.000 parroquias y cerca de mil monasterios. Más que suficiente para acoger al número de refugiados que se baraja para España, si todas estuviesen en condiciones de tomar al pie de la letra la propuesta papal.

En este caso, más que de aptitud, el problema parece de actitud. De que Rajoy elija entre la decidida y abierta de Merkel, aunque le está costando divisiones internas, o la del Gobierno húngaro, con su cierre de fronteras y sus concertinas.