¿Diálogo? ¿Qué diálogo?


¿Queda camino para el diálogo? Para uno nuevo, sí. El de hace una semana ya está muerto. El Eurogrupo tiene muy claras sus líneas rojas y, si en algún momento presenta dudas, ahí estará Schäuble, el ministro de Finanzas germano, para recordar la postura de Alemania. A su juicio, que parece compartido por la clase política berlinesa, ya no hay negociación. Una nueva ronda debería ser aprobada por su Cámara Baja y no está en el ánimo de la canciller Merkel hacer ese esfuerzo, salvo que la propuesta griega encare el tema central del proceso negociador, el superávit primario. Es decir, que los ingresos ordinarios cubran los gastos corrientes. Este es el epicentro económico de esta crisis en la que estamos metidos.

Grecia ha de ser capaz, con sus ingresos, de sostener sus gastos; el problema, por tanto, no es de austeridad, sino de suficiencia financiera. Se le reclama, lógicamente, un plan que refuerce su recaudación y reduzca sus gastos. ¿Cuáles? A la Unión Europea le da igual, solo pide credibilidad. ¿En Defensa? Si Galicia tuviera su mismo Ejército, este estaría cercano a las 50.000 personas, y le destinaríamos el triple de lo que hoy le dedicamos a las tres universidades públicas. Buen lugar para recortar, ¿no le parece? Se equivoca, esta área es el coto cerrado del aliado político de Tsipras. Llame a otra puerta.

¿Prejubilaciones? Uff. Hay 750.000 griegos que por haber trabajado un equivalente a veinte años en un oficio peligroso, como lavado de coches o locutor de radio, y otros diez en otro oficio, están prejubilados y, es comprensible que abunden los que tienen las mismas expectativas. Mensaje de la malvada troika: rompamos con esta dinámica. Respuesta griega, denme tiempo. A ver cómo lo explico... Suma y sigue.

Si Grecia desea crecer, lo primero que debe hacer es ayudarse a sí misma. Y en vez de hablar todo el día de los sinvergüenzas que los gobernaron, y no lo dudo, deberían reconocer que, aunque hubiesen disfrutado de las mentes más brillantes y honradas, les hubiera sido imposible, sin alterar su modo de vida, escapar del rescate. Aun así, acabaron el año pasado con superávit primario y obteniendo financiación a pelo en los mercados financieros internacionales. Lo puedo decir más claro: ¡Si no hubiera llegado Syriza al poder hoy estaríamos hablando del crecimiento económico de Atenas! ¿Y qué trajo Tsipras? Pregúntese qué es lo que deja a todos los barcos de nuestros puertos en tierra. La niebla cerrada. Pues eso es lo que hay en estos momentos a las faldas del Partenón, niebla cerrada, máxima incertidumbre y con ella todos sus acompañantes habituales: fuga de capitales, paralización de las inversiones, parálisis comercial, destrucción de empleo, morosidad, quiebra bancaria. ¿Le suena? la España del 2012.

Venancio Salcines es Presidente de EF Business School

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