A casi un mes de la batalla táctica de las municipales y las autonómicas, Pablo y Albert ya han empezado a hablar a través de los medios de comunicación. Las dos prima donna de la presunta nueva política han puesto a los guionistas de sus equipos de campaña a trabajar para neutralizar a su clon emergente. Para Albert, Pablo Iglesias no representa ningún cambio. Y Para Pablo Iglesias, Albert y sus Ciudadanos no son más que un recambio de lo que ya está. Una especie de muleta para que el PP puede pactar a gusto. Albert Rivera dispara y dice que Podemos acabará también de muletilla, pero de la resurrección del Frente Popular en España. Unos para pactar con la derecha y los otros con la izquierda, se acusan mutuamente. Curioso, cuando los dos ocultan todo lo que pueden y más para ganarse el voto del caladero del centro. Sigue Pablo Iglesias con los golpes bajos. Y viene a decir que Rivera no es nueva política. Y le contesta Rivera con otro mandoble: «Podemos es un partido nuevo con políticas viejas». Los dos jóvenes se acusan de viejunos. Y es que Errejón, Monedero y cía no contaban con que el soufle de Ciudadanos se levantase tan rápido. Creían tener patentada ellos la única fórmula de irrumpir en la política española. Pero en este país hay mucho moderado al que no le cuela el lavado de imagen de Podemos. Y ahí es donde aparece el filón del aseado líder de Ciudadanos. El auténtico duelo de los emergentes llegará a final de año, cuando la batalla sea por la Moncloa. Ahora solo viviremos escaramuzas y política de aluvión en ciudades y autonomías que se aprovechan de unas marcas que, de momento, vuelan con el viento a favor.