En Podemos no están satisfechos


Pensarán que quien esto escribe se ha vuelto loco. Podemos, en sus primeras elecciones en España saca quince diputados, y este columnista afirma que no ha sido un éxito. Lo sería si no llevaran un año asegurando que se habían constituido en alternativa de poder allí adonde acudieran. Se lo recordó Trinidad Jiménez a Íñigo Errejón en una tertulia televisiva el domingo. De alternativa, nada de nada. A treinta y dos diputados de los socialistas, y en tercer lugar. A dieciocho escaños del segundo. Se notaba en la cara de Errejón que su formación esperaba el resultado que le otorgaban las encuestas. De veinte para arriba. Posiblemente veintidós. A pesar de que estos comicios andaluces no son extrapolables al resto de España, pues muchas son las tropelías que tiene que hacer el PSOE para que su fiel electorado le falle, Podemos puede quedarse una buena temporada como tercera fuerza allí donde se presenten, seguidos muy de cerca por Ciudadanos. Para mí, siempre tras Susana Díaz, el gran vencedor de la noche. Sin la ayuda mediática de la que dispuso Podemos, y sin vender la piel del oso antes de cazarlo, en un breve espacio de tiempo obtuvo un clamoroso éxito con nueve actas, y a tan solo cinco puntos de los bolivarianos. Al PP le ha salido un grano cuya extirpación parece más que improbable.

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En Podemos no están satisfechos