La «rave» de Carboeiro

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa FARRAPOS DE GAITA

OPINIÓN

22 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Los cursis y los que van de cools se ufanan de manejar mucho inglés, aunque luego inglés, lo que se dice inglés, apenas farfullan un par de frases hechas que aprendieron cuando lo de Follow me (lema que, leído en castrapo, también tiene su aquel).

Esta peña pedante y los gurús del márketing (otro anglicismo gratis total) fueron los primeros en hablar del product placement, que en España descubrimos de golpe y porrazo en la cocina de Médico de familia, donde la Juani exhibía un empeño patológico por mostrar a la cámara la etiqueta del aceite con el que guisaba para aquella pandilla de sosos infumables.

Ahora la Xunta, que para estas cosas tiene muchos asesores y analistas, ha comprado también su product placement y ha colocado sus propios tetrabriks en un vídeo de Enrique Iglesias. En vez de leche semidesnatada o latas de bonito, lo que planta la Xunta en el clip de Iglesias -De noche y de día se titula la joya- son los iconos (e iconas, que dirían los políticamente correctos) de la nación de Breogán: la torre de Hércules, la muralla de Lugo, el puente de Rande y la fachada del Obradoiro, que sonríen a la cámara con el mismo escaso disimulo con que Milikito enseñaba la caja de cereales a la audiencia.

De noche y de día comienza, cómo no, con un helicóptero aterrizando en lo alto del Gaiás. Y de ahí la cosa pasa ya de las curvas de Eisenman a las de dos lozanas muchachas a las que el viento del monte compostelano, qué juguetón, levanta su camisita y su canesú para que empiece el otro product placement del vídeo, el genuino, el de las carnes macizas -de ellos y de ellas- que bailan sin freno -lo han adivinado: de día y de noche- entre las antorchas del monasterio benedictino de San Lorenzo de Carboeiro.

Lo de Carboeiro acaba en una rave sudorosa, poligonera y algo choni a la que se suman desde un culo al aire hasta el catálogo íntegro de sujetadores y lencería fina de Victoria?s Secret y Wonderbra, solo que los pushups, en vez de ir por dentro, van por fuera, mientras los venerables huesos benedictinos se remueven en sus sepulcros medievales.

Ya puestos, estando a orillas del Deza, y como el vídeo es más cárnico que teológico, lo suyo habría sido grabarlo en el recinto ferial de Silleda. Pero nos habríamos perdido ese glorioso final en el que vemos el helicóptero levantar el vuelo desde el Gaiás y largarse sobre las torres Hejduk, llevándose a esas dos jóvenes tan sanas y nuestros 300.000 euros. Los 300.000 euros que ha apoquinado la Xunta para que Iglesias tuviese, al fin, su experiencia religiosa entre las tinieblas de Carboeiro. Será por pasta.