Besos a 80 euros


A los miembros de una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico destinados en O Carballiño, los Magos de Oriente les debieron dejar poco más que carbones. Tal fue su cabreo que en la tarde del día de Reyes la tomaron con una joven que en el momento que conducía por pleno centro de la localidad ourensana fue dulcemente besada por su novio.

¿Exceso de celo profesional? ¿Envidia de no llevar de copiloto al hombre o a la mujer de sus sueños? El motivo de la multa de 80 euros, según los agentes, no fue otro que el de mantener actitudes cariñosas con el acompañante, lo que limitaba la capacidad de movimientos de la muchacha a la hora de conducir. Si esta historia formara parte de un capítulo de El proceso, de Kafka, destacaríamos la imaginación del checo, pero al haber ocurrido en pleno siglo XXI, y en Galicia, no puedo dejar de utilizar el periódico gallego por excelencia para denunciar semejante disparate.

Me recuerda a las historias que escuchaba de boca de mis mayores acerca de aquellos acomodadores de cine que se dedicaban a incordiar con su linterna a los apasionados amantes, carentes de recursos, y de libro de familia, para ir a desfogar su pasión a un romántico hotelito. Solo fue un beso. Con la cantidad de chorizos que habría que multar en este país.

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Besos a 80 euros