Unos tipos con principios

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa FARRAPOS DE GAITA

OPINIÓN

16 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

La realidad, ya lo sabía Oscar Wilde, imita al arte. Nunca al revés. Al arte genuino la realidad no le interesa nada, solo la verdad, que es algo muy diferente.

Lo de que la realidad imita al arte no es una frase más o menos sonora de finales del siglo XIX. La literatura y el cine, por ejemplo, han ido modelando la forma de actuar de los delincuentes. Ocurrió con la saga de El Padrino. Primero los camorristas, mafiosos y gánsteres se rieron mucho con esa visión sofisticada que Mario Puzo y Coppola daban de un oficio desempeñado por gañanes, tipos rudos y directos que resolvían sus problemas a puñetazos, navajazos o tiros (no siempre por ese orden necesariamente).

Pero entonces llegó la prosa de Puzo y la elegante trilogía de Coppola y los capos se reinventaron, haciendo de guionistas de sí mismos a la busca de la gran frase.