¿Quién es el de blanco que está con Nicolás?


A veces, la realidad supera a la ficción y el caso de Nicolás Gómez Iglesias es un buen ejemplo de ello. Este joven de veinte años se ha hecho famoso debido a su gran capacidad para colarse en actos empresariales con directivos del Ibex, en desayunos informativos con políticos y en charlas informales en el palco del Santiago Bernabéu. Llegó a identificarse como dirigente del Partido Popular, miembro de la Oficina Económica de la Moncloa, asesor de la propia Vicepresidencia del Gobierno, o de los gabinetes de varios ministerios.

Este fenómeno, con aspecto de visitante de los estudios de Radio María, asistió a la investidura del rey, fue recomendado por el presidente del Gobierno y hasta se acercó a Ribadeo, debidamente escoltado, para disfrutar de una comida en el puerto, sin que nadie reparara en el engaño; cómo no, también tiene una foto con Aznar. En resumen, un auténtico emprendedor al que debemos agradecerle que nos haya mostrado en qué país vivimos.

Vayamos al asunto.

Lo primero que me sorprende es que un joven veinteañero pueda colarse entre políticos y empresarios como asesor de algo. Es obvio que por su aspecto juvenil se podía deducir que carecía de una formación sólida y experiencia alguna, pero los engañados dieron credibilidad a su mentira o, dicho de otra manera, no les pareció raro. Curiosamente, fue su intento de entrar en la Embajada americana el que terminó con sus correrías.

Pues bien, deberíamos preguntarnos qué ocurre en este país para que nuestra clase dirigente se crea esa posibilidad y, en mi opinión, existen dos posibles explicaciones. La primera es que nuestros políticos y empresarios conozcan otros casos similares que hacen creíble la actuación de Nicolás. La segunda, no menos grave, es que sepan que en España cualquier imberbe sin experiencia puede ser asesor político.

Es verdad que Miguel Blesa se hizo pasar por banquero, Gerardo Díaz-Ferrán por empresario y otros por sindicalistas, pero eso no me consuela. Según datos publicados, a nivel estatal existen 20.000 asesores y cargos de confianza, 13.000 en las diferentes autonomías y 30.000 en los municipios. Estoy seguro que muchos de ellos son necesarios, pero solo en ese desbarajuste puede explicarse el caso de Nicolás.

Termino. No sé si conocen la historia de un señor, apellidado López, que se jactaba de conocer a todas las personalidades del mundo. Sus amigos incrédulos le pidieron que para demostrar lo que afirmaba se asomara con el papa al balcón de la plaza de San Pedro. Partieron juntos hacia Roma y a la hora del ángelus el pontífice y López salieron al balcón. Sus amigos, sorprendidos en la plaza, escucharon a su lado cómo un turco le preguntaba a otro: «¿Quién es el de blanco que está con López?» Pues eso: ¿Quién es el de blanco que está con Nicolás?

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