Uno lee el Auto de la Audiencia de A Coruña y se queda perplejo. Los tres magistrados hacen malabarismos penales. Consideran que los diez consejeros de ADIF nunca debieron ser imputados, pues todas las decisiones clave en Angrois fueron tomadas por el presidente o por su director de Seguridad mediante delegación de competencias. Son aquellos que fueron desimputados el año pasado por ellos mismos. Admiten que al no instalar el ERTMS se produjo «una merma de seguridad» y una «conducta peligrosa». Pero dicen que no es obligatorio, que para ahorrar ese coste ADIF puede asumir el riesgo que haga falta. La Audiencia asegura que los responsables del ADIF «habían de ser conocedores» de que era posible que se produjera un accidente. Cuando los jeques de Arabia Saudí viajen a la Meca en el tren del ADIF hay que advertirles que no hay ningún «deber normativo que imponga un sistema de supervisión automática y continua de la velocidad en todo el kilometraje de la alta velocidad». Si el tren se estrella en una duna no es problema del ADIF. Admiten los magistrados disfunciones tanto en la señalización como en el libro horario, pero sin relevancia en el accidente, pues no ven necesario señalizar en vía la disminución de la velocidad, que el maquinista Garzón sabía «cuáles eran sus obligaciones», incluida la de no padecer un infarto. Los informes periciales, la rápida balización de Angrois tras el accidente, el precedente de Puertollano no tienen valor probatorio. Presumen que el aviso de riesgo del maquinista jefe de Ourense no llegó al ADIF. Según el auto, la desconexión del ERTMS en la cabina del Alvia no tiene relación con el accidente, a pesar del criterio de la mayoría de los peritos y del informe de la Comisión de Investigación, que aseguran que hubiera frenado el tren.
Los magistrados saben más que los ingenieros, porque osan decir que sus informes deben ser sometidos a crítica. ¿Por quién, por el ministro de Justicia entonces secretario de Infraestructuras, por la ministra de Fomento, por el propio ADIF? ¿No sería mejor que los analizara la UE para ver si se adecúan a sus directrices, o los árabes antes de montar en su AVE? El ADIF se congratulaba ayer del auto, en su página web presume de tener implantado el mejor sistema de seguridad europeo entre Ourense y Santiago. Se ha demostrado. Los 81 fallecidos y los heridos son víctimas colaterales, de fuego amigo. Al menos deberían pedirles perdón.