Palacios episcopales


El papa Francisco optó desde el principio de su pontificado por vivir en Casa Santa Marta, con sencillez y austeridad, sin corte ni familia papal. Podía esperarse desde entonces que cardenales y arzobispos hubieran imitado su ejemplo. Pero no es así.

Y lo que nos encontramos es al ex secretario de Estado del Vaticano, cardenal Bertone, viviendo en un ático de 300 o 600 metros cuadrados (según versiones), al cardenal de Nueva York en un piso de 1.500 metros cuadrados en Madison Avenue y al cardenal de Chicago en una mansión valorada en 14 millones de dólares, tal y como el prestigioso y veterano vaticanista Antonio Pelayo destaca en el semanario Vida Nueva.

Con ser escandalosos esos ejemplos principescos, más asombroso aún es lo que cuentan los mentideros eclesiásticos de Madrid. Al parecer, el cardenal Rouco Varela, en una decisión sin precedentes, habría decidido seguir viviendo en el palacio episcopal, en la planta noble, como hasta ahora, y además habría solicitado a su sucesor seguir disponiendo de coche, de chófer, de una secretaria y de las dos monjas que lo cuidan.

Ojalá las cosas no sean así. Y ojalá Carlos Osoro, nuevo arzobispo de Madrid, tenga la valentía de abandonar el palacio, como hizo el papa Francisco, y se vaya a vivir a otro lugar menos ostentoso: la residencia de ancianos que las Hermanitas de los Ancianos Desamparados tienen en la calle Lagasca no sería una mala opción.

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