A hora que la Vuelta ciclista arde en las rampas (aún les faltan los Ancares para el sábado -bella etapa de verde menta-), las familias sufren lo mismo que Contador, Valverde, Purito y Froome multiplicado hasta el infinito y más allá con su cuesta de septiembre. La cuesta de septiembre, la de la vuelta al cole (no a España), es mucho más contundente que la famosa cuesta de enero, digan lo que digan los políticos con su bla, bla, bla. Este sí es un muro de las lamentaciones duro de superar, no en el que se fotografió ayer Pablo Iglesias. Una pared tremenda, que se ríen madres y padres del Angliru. Los Lagos y la Farrapona y sus porcentajes casi verticales. Los cálculos oficiales hablan de 723 euros de gasto para las familias en Galicia. Pero cualquiera que esté metido en faena le dirá que esa cifra es más difícil de calcular que la edad real de alguna famosa. Pagas por los libros, pagas por el material escolar, pagas por los uniformes, pagas por las actividades, pagas... por respirar (por respirar, todavía no, pero todo llegará). Que si quiero cambiar la mochila. Lo de la mochila es otra. Con el peso que llevan los chavales a sus espaldas, por mucha tecnología que nos vendan que está llegando a los colegios, Contador no era capaz de subir ni diez metros. Ya está aquí el cole, ya están los bolsillos dañados, vacíos.