Los números correctos son los del CIS

Jaime Miquel
Jaime Miquel TRIBUNA

OPINIÓN

12 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

No es que suceda con frecuencia, es que sucede siempre: publica el CIS su barómetro trimestral con la intención de voto y ese domingo aparece la estimación de Metroscopia, y la corrige. En esta ocasión, el CIS situó al PSOE en el 21,2 % de los votos válidos, pero la estimación de Metroscopia lo llevaba al 31,7 %, que es empatar con el PP. La explicación, el efecto Pedro Sánchez. No haremos caso a esos números, porque no existirá tal efecto Sánchez sobre los electores socialistas desmovilizados u otros de la ruptura con su sistema de representación, ni por supuesto sobre los electores de las naciones distintas de la española o castellana.

Española o castellana y en crisis profunda, porque es la que interpreta que en todo el territorio se habla castellano o español, y se ama el legado histórico y cultural de los castillos. No hacerlo es anomalía y cualquier otra manifestación es variedad, haciendo caso omiso a que, desde Atapuerca, los hay que no serán castellanizados o españolizados jamás, sumando unos cuatro millones de personas en la actualidad y la mayoría electoral en dos de sus territorios históricos. Así es la identidad española uninacional que exhibe Pedro Sánchez, dispuesto a hacer de La Rioja un Estado para resolver un problema que no existe, porque es otro.

Los números del CIS son incontestables. Podemos es la primera fuerza política en datos directos de intención de voto hasta los 54 años de edad, y a gran distancia, el PP y el PSOE. Por el contrario, desde esa edad, son el PP y el PSOE quienes concentran el grueso de los apoyos populares. El PSOE aparece con la tasa de fidelidad más baja conocida y solo remontará con perfil central y gestor, sumiso a las directrices de la UE, como es natural, y a partir de electores ahora encuadrados en el PP. Y estos votantes no se consiguen arrancando en la guerra, definiendo un cauce centenario de la izquierda, denunciando el concordato o repitiendo el formato de los barones, que además son los de siempre. Lo está haciendo todo al revés, porque para ese elector que pretende, el PSOE es el puro lado izquierdo del sistema que tiene que derribar.