Ahí al lado

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

A veces, cuanto más cerca, más lejos. Es una lástima. Tenemos Oporto tan cerca y la visitamos tan poco. Siempre hubo disculpas para ir a Oporto, pero ahora las hay más que nunca. Más que una ciudad, es un sentimiento. Es una música. Es algo que se te queda. Da igual las ocasiones en las que la visites, siempre se descubre un matiz más, otra pincelada. Hay un Oporto tradicional: esa catedral del siglo XII que parece un castillo, esa torre dos Clérigos que se alza como un minarete y se clava en el cielo de la ciudad, ese suelo empedrado tan característico o esas calles que suben y bajan del barrio de la Ribeira. Pero hay un Oporto que no deja de moverse, que sorprende. Está el reinventado Mercado do Bon Sucesso, donde comida y arte se dan la mano y cuidan del estómago. Esa calle Miguel Bombarda, donde la creatividad está en cada galería, en cada tienda, en cada hotel. Y, cómo no, la visita obligada a una de las librerías más bellas del mundo. Sí, la que sale en la película de Harry Potter. La librería Lello & Irmao, ese lugar único, con fachada neogótica. Con su increíble escalera de caracol. Libros entre madera, nacida en 1906, un lugar a proteger. Bese un libro en esa librería y no olvidará. Cada vez que se muere una librería, en realidad deja de funcionar un corazón. Oporto, por muchas razones. Por cercanía. Por atractivo. Por el Duero, ese corte de agua que invita a soñar.