Cada vez estamos más cerca de él sin darnos cuenta. Es George Orwell, que en realidad se llamaba Eric Arthur Blair. Una editorial española ha reunido en un tomo poderoso los ensayos políticos y literarios del autor de 1984 o Rebelión en la granja. Del hombre que profetizó que íbamos hacia un mundo en el que seríamos espiados hasta en el baño. Su visión del Gran Hermano que te vigila siempre no le pudo salir más acertada. Falló tal vez en el año. Su novela la tituló 1984, y aunque en esa fecha ya había legiones de espías, tal vez la llegada de Internet y los móviles haya sido el salto cualitativo para que las potencias lo controlen todo. Orwell escribió siempre al límite. Combatió junto a los republicanos en la Guerra Civil, pero no tardó en criticar los enfrentamientos entre bandos que dañaban esa causa. Este artista de la estirpe de Camus, de Arendt, de Russell, de los que nunca se callaron, estuvo a punto de morir por un balazo en el cuello en el combate en España. Pero aún tuvo tiempo de cincelar obras maestras como Homenaje a Cataluña, donde su lengua afilada nunca se saciaba. El silencio era algo que no existe en el trabajo de Orwell. Hoy nos queda ese Gran Hermano que tenemos metido en los móviles, en los correos, en el WhatsApp, en cada paso que damos o en cada palabra que pronunciamos.