Nunca me he fiado mucho de encuestas y estadísticas, más allá de la que dice que el cincuenta por ciento de los españoles son la mitad, pero después de lo que he visto en las últimas semanas mi asombro ya no tiene límites. Vaya por delante mi respeto a los profesionales que se ocupan de estas cosas, e incluso a quienes con posterioridad cocinan los datos, pero creo que hemos llegado a un punto de no retorno. Veamos.
Estos días un diario publicaba que el 73,5 % de los españoles se oponen a modificar la ley del aborto, mientras otro más afín al Gobierno que el propio Gobierno publicaba que el 85,5 % de los ciudadanos claman por un cambio en la misma. En otro orden de cosas, la macroencuesta de percepción económica, realizada en más de 60 países del mundo, da como resultado que solo el 10 % de los españoles creen que el nuevo año será mejor que el anterior, mientras que uno de los diarios antes citados afirma que el 70 % de los ciudadanos son optimistas respecto a la situación económica española en el 2014. Como lo leen.
Cualquiera que analice estos y otros datos de manera desapasionada se dará cuenta de que nos mienten y que estas encuestas tienen una finalidad bien diferente que la de reflejar estados de opinión. Se trata de influir mediante la creación de una falsa realidad en la percepción que los ciudadanos tienen de una determinada cuestión y, acto seguido, vendérnoslo como una demanda de la mayoría social. Pues bien, para animar el debate, les expondré un ejemplo sobre la reciente actualidad.
Un conocido personaje de la farándula celebró hace unos días una fiesta invitando a un centenar de amigos y a dos cachorros de león. A lo largo de la noche, una denuncia de una sociedad defensora de los animales motivó la intervención del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil para comprobar la situación legal de los animales que, al parecer, tenían papeles. No hubo detenidos.
Veamos cómo contarla de manera más o menos cierta: Según fuentes solventes, el 100 % de las intervenciones del Seprona andaluz durante la noche del 30 de diciembre estuvieron relacionadas con el control de mamíferos carnívoros asistentes a fiestas. Ahora, lo que empieza a ser habitual: El Gobierno, a través de los ministerios de Justicia e Interior, estudia la posibilidad de regular por ley la asistencia de leones a las fiestas, ante la creciente demanda ciudadana. Según un sondeo realizado recientemente, el 76 % de los encuestados creen que la inseguridad en las fiestas con leones crece alarmantemente, mientras que el 63 % piensan que se debe implantar una tasa por felinos. Todo esto les parecerá una cuestión trivial, pero no lo es. Estamos asistiendo a una intoxicación permanente de falsas encuestas para justificar cambios que nadie demanda o subidas de precios en los servicios básicos que nadie respalda. Pero, les aviso, debemos permanecer en guardia porque todavía nos falta la traca final: «Lo de los leones estaba en el programa electoral».