Galicia se cae a trozos

Andrés Precedo Ledo CRÓNICAS DEL TERRITORIO

OPINIÓN

Pocas veces como ahora se pudo visualizar la decadencia económica de nuestra región. En Ferrol la dirección apunta hacia la quiebra técnica. Como una pequeña réplica de lo que podría llegar a ser el Detroit gallego. En A Coruña las cosas tampoco van bien, y tras los cientos de puestos de trabajo perdidos con la deslocalización del Banco Pastor, casi todos de calidad, se pueden sumar los que resulten del traslado del banco de las cajas a Barcelona, como las presiones políticas parecen indicar, que se sumaría a la venta catalana del Banco Gallego. La suma de los efectos inducidos son mucho mayores de lo que puede parecer a simple vista, y pueden afectar a una de las bases más sólidas de la ciudad: la economía creativa de las tics especializadas en servicios financieros y a las empresas, como el último ránking español acaba de exponer. Tampoco la trayectoria del esperado puerto exterior es tan favorable como se pensaba. En Santiago no ha habido grandes debacles, pero el peso del sector público y los efectos de la confiscación fiscal y salarial de los empleados públicos no son tampoco una buena noticia para la economía local. En Vigo el automóvil va aguantando, y se atisban buenos presagios para algún astillero, al menos a corto plazo, pero el sector languidece y también allí los catalanes quieren hacerse con Pescanova, mientras empresas como Freiremar o Vieirasa arrastran los efectos de la pérdida de empleo.

Galicia se nos cae a trozos, y el endeudamiento que permitió la solvencia contable de la Xunta también pone límites a una política de austeridad de tan problemáticos efectos en la demanda interna. Menos mal que nos queda el Consello Económico y Social, el de Contas y el Consultivo, que a la vista de lo que pasa seguirán siendo los únicos refugios de la crisis, a pesar de las recomendaciones del Gobierno central.

Seguramente que si cambiara la lente la mirada me mostraría un panorama más alegre, pero en este caso me puse la lente ahumada porque quería ponerme en el lugar de quienes se quedaron sin trabajo, quienes vieron reducidos sus ingresos hasta límites intolerables, o quienes padecen cada día los efectos de tanto recorte en servicios, en derechos y en libertades. Otro día les contaré la Galicia color de rosa, pero aún me falta alguna pincelada, porque hay zonas donde no encuentro más que vacío.