Curiosa la información del 18 Congreso del Partido Comunista de China que se acaba de celebrar, referido a importantes reformas sociales, como la política de un solo hijo, la reducción de penas de muerte o la reeducación colectiva por el trabajo, entre otras medidas restrictivas. Pero detrás de estos cambios que afectan a 1.300 millones de chinos, hay otras decisiones estratégicas que demuestran la determinación china de convertirse en la gran potencia que su economía puede apoyar sólidamente. China quiere ser una gran potencia mundial y solo puede conseguirlo pasando de practicar una geopolítica continental a una marítima, con presencia en todos los mares. Las vías de comunicación marítima son imprescindibles para las necesidades de su industria y comercio. Por ellas tienen que moverse las exportacines que ya inundan los mercados de todos los continentes y los recursos energéticos que necesita importar. Afirman que después de este congreso, China va ser esencialmente distinta. Ha cambiado de rumbo y va a salir al exterior con una economía social de mercado, que dicen ellos. Por eso no es extraño observar movimientos estratégicos de Japón, de India y en otros países que también se preparan para lo que representa la nueva situación estratégica en Asia.