Los banqueros buenos

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

17 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Parece que los ataques furibundos que dirigimos a la banca están creando un desprestigio inmerecido a una actividad tan noble como cualquier otra o incluso más. Pero también es cierto que muchos de los gestores financieros han ayudado a esto con gran energía y aprovechamiento. En realidad el sector peor parado es el de las cajas de ahorros, que, paradójicamente, es el que ha nacido con un ánimo más altruista. Son muchas las cajas creadas de la mano de montes de piedad que ayudaban a la gente más humilde. Algunas, como la de Ferrol, embrión de Caixa Galicia, fueron fundadas por curas. Y ha tenido que pasar un siglo para que unos desaprensivos, desde la política de partido o la élite de las escuelas de negocios, se hayan llevado el dinero de los colchones. Los bancos, como las aseguradoras, nacieron para impulsar los negocios de los emprendedores, en muchísimos casos, como el del mismísimo Banco Pastor en el siglo XVIII, de la mano del comercio marítimo. Es la navegación lo que crea, por ejemplo, los seguros. Compartir el riesgo de perder la carga en una tormenta. Eso y no otra cosa era el Lloyd?s. Prestar sin usura es una actividad encomiable. Es cierto que yo desde aquí reparto estopa que da gusto, pero hemos visto a tantos recién llegados poner los pies encima de las mesas, descubrir el dinero y con él los puros y los whiskies de malta, creer que estaban predestinados para el lujo y el hedonismo, que uno, aunque a veces se pasa, otras muchas se queda corto. Y esto es como las siete y media. Aunque a veces, Pilar, pierda la banca.