El otro conflicto sirio


Como sucedió en la hermosa Dubrovnik, en la guerra de los Balcanes, el otro conflicto sirio es su enorme patrimonio. Por supuesto, primero están las personas, la sangre. Pero en Siria también lo que arde o puede arder es una joya. Hay que proteger el tesoro de la gente y los tesoros de la historia. Según los expertos, hasta seis patrimonios de la humanidad están ya dañados o en peligro. Las amenazas son dos: las bombas y las excavaciones para robar piezas y venderlas en el mercado negro. En Beirut ya se vende de todo. Sucedió en Irak y sucede en Siria. Palmyra, Alepo, Damasco... El castillo del crac de los caballeros, construido en 1142 por los caballeros de San Juan y conquistado por el sultán Baibars gracias a la trampa de una paloma mensajera. Pero hay mucho más. Damasco es la ciudad con más años de historia que nunca ha dejado de estar poblada. Desde hace más de 2.500 años a. C. se contempla como punto de paso obligado a la Meca. Y tiene la tumba de Saladino o la mezquita de los Omeyas, del siglo VIII. Y de Alepo, de su increíble zoco ya dañado, mejor ni hablar. O de la tumba del profeta Zacarías. Pensar en cultura cuando hay víctimas por medio puede parecer secundario, pero es justo la cultura lo primero que se pierde, que se deja de lado, cuando se emprende una guerra.

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El otro conflicto sirio