1. El elefantiásico metabolismo de los grandes partidos cuesta mucho más de lo que consta oficialmente.
2. Grandes eléctricas, bancos y constructoras han financiado a esos partidos con la coartada de que la democracia cuesta dinero. En realidad, el propósito ha sido consolidar el poder donde interesaba y dirigir la voluntad del gran administrador de la pasta de todos que ha sido el Estado, incluidos en éste ayuntamientos, comunidades autónomas y diputaciones. En el proceso se han enriquecido políticos, comisionistas y empresarios.
3. De este indecente sistema han sido corresponsables el PP y el PSOE. ¿Por qué en cuarenta años han preferido no regular el modelo, a pesar de que llevan décadas repitiendo como loros que hay que mejorar la financiación de los partidos?
4. Negar, matizar o cuestionar que esto ha sido así proporciona a quien lo haga una visión cínica de la realidad incompatible con la verdad y constata cómo desprecian algunos la inteligencia del ciudadano.
5. Hubo en Galicia un conselleiro conocido como míster cuatro por ciento y en Cataluña Pascual Maragall denunció en sede parlamentaria el cobro sistemático de mordidas en el proceso de adjudicación de obras. Nadie hizo nada más que escandalizarse por la denuncia.
6. Desengañémonos de una vez. El caso Bárcenas tampoco va a cambiar nada. El balance será un millón de minutos de televisión y un par de sinvergüenzas en la cárcel. Apenas una lampedusiana apariencia de cambio para que todo siga igual.