La inteligencia de Urdangarin


Juan Ramón Jiménez escribió los versos Intelijencia, dame / el nombre exacto de las cosas? e Iñaki Urdangarin y su socio Diego Torres, fieles al deseo del poeta, comenzaron por asignar a su empresa sin ánimo de lucro el feliz nombre de Instituto Nóos. Jiménez, que, como los futbolistas del Barça Xavi e Iniesta, fue toda su vida un tocapelotas, escribió «Intelijencia» con jota, para chupar cámara, porque así, para siempre, en nuestras citas escritas, la fidelidad al texto nos obliga a escribir esta palabra con jota, lo que, si no lo aclaramos, al lector le hará pensar que se ha cometido una errata. Creo que esta tiranía ortográfica de Jiménez, como el delirio catalanista de Cataluña, habría que llevarla también al Tribunal Constitucional y empezar ya a escribir esta «Intelijencia», con tan absurda ortografía antietimológica, como el poeta tenía que haberla escrito siempre, «Inteligencia», con ge. Pero, si no la escribía con jota, al niño le daba un berrinche. Urdangarin y Torres, siguiendo los pasos del poeta, también buscaron el nombre exacto de las cosas, y lo encontraron en ese maravilloso nóos, que, en griego, significa inteligencia, perspicacia, fuerza del pensamiento, mente creadora.

Nóos fue el apodo de Anáxagoras, el maestro de Pericles. Urdangarin y Torres se embolsaron hasta 5,8 millones de euros por cinco contratos concedidos a dedo por los Gobiernos de la Comunidad Valenciana y de Baleares. Y aquí radica, sobre todo, el nóos: sin ánimo de lucro.

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