Lo que sucede en Ourense, lo que sucede con Baltar hijo (primero hago un ERE para no ser un calco de mi padre, pero acto seguido contrato a un asesor por más de 30.000 euros al año, y a la semana siguiente a otro por 80.000), es la versión ourensana de la fábula del escorpión y la rana. El escorpión pide a una rana que le ayude a cruzar un río. La rana se niega. «Si lo hago, me picarás», dice. «No -responde el escorpión-, no lo haré. Además, si lo hago, yo también moriré...». A mitad de trayecto, el escorpión no aguanta más e inocula a la rana su veneno mortal. «¿Qué has hecho? Me habías prometido...». Y el escorpión: «Lo siento mucho, está en mi naturaleza...». Así son las cosas en este país de Baltares y escorpiones. Todo es mentira. Prometen cambiar, pero no cambian. Está en su naturaleza.