Mami, qué será lo que tiene el negro

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

23 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Don Alfredo Pérez Rubalcaba dijo ayer que en el Partido Socialista no hay dinero negro. Yo añadiría: y blanco, tampoco mucho. La prueba es que han tenido que hacer despidos, porque el PSOE tiene las arcas como este cronista su cuenta corriente: en permanente súplica de «mantente mientras cobro». Es lo que tiene perder tantas elecciones: a menos votos en las urnas municipales y menos escaños en los Parlamentos autonómicos y nacional corresponde una disminución de la subvención oficial. En política sí que se cumple el principio de las casas de juego: tienes ingresos si ganas. Como pierdas, vas directo a la ruina.

Eso, respecto al dinero decente. Respecto al dinero negro, ocurre algo que tampoco es nada misterioso. El partido que tenga poder está en condiciones de recaudarlo. La oposición, ni lo huele. Las grandes corrupciones socialistas se produjeron en el felipato: Filesa, las comisiones del AVE, el caso del Boletín Oficial del Estado, el llamado convolutto y otras que andan en la memoria de las hemerotecas. Las medianas surgieron en ayuntamientos donde había obra pública u otras concesiones, y en Andalucía, donde han gobernado siempre. Los episodios de corrupción del PP se han producido también donde tenía capacidad de decisión. Y todo ese rumor que acompaña a la política catalana es también fruto del importante poder de CiU en Cataluña.

¿De dónde procede o puede proceder el dinero negro de una fuerza política? De dos fuentes, no hay otras: las comisiones, por supuesto ilegales, y las donaciones anónimas. Las comisiones son un delito por su propia naturaleza, suelen ir al enriquecimiento personal y escasas veces a la financiación del partido. Una de las vergüenzas de la clase empresarial española es que las haya pagado durante tanto tiempo y en altísimas cantidades y no haya habido casi nadie que haya acudido al juzgado. Ni siquiera quienes han perdido una obra o concesión por no haber apoquinado bastante: temen perder la siguiente. ¿Qué se hace con las donaciones? Depende de la buena voluntad del Bárcenas de turno: puede ingresarlas en la cuenta del partido, quedárselas o repartirlas entre camaradas.

Lo malo es que el Estado, la Agencia Tributaria, la policía y la Justicia tienen poca capacidad para entrar en ese entramado, en caso de que haya voluntad de ocultación. Si Bárcenas, un suponer, hizo esos repartos, solo hay dos formas de saberlo: o que confiese el pagador o que canten los perceptores. Como estos no van a cantar, porque nadie admite voluntariamente un fraude fiscal, una de dos: o nos convencemos de que nunca hubo nada en el PP o el PP perceptor depende de los papeles que tenga el pagador. ¡El PP y Rajoy, rehenes de Bárcenas! Ver para creer.