Hace falta tecnología adecuada para hacerlos competitivos, dice Ignacio Cirac, director del Instituto Max Planck, refiriéndose a los ordenadores cuánticos (La Voz, 5-1). Estos ordenadores funcionan con la incertidumbre característica del mundo cuántico. El sí o no de los ordenadores electrónicos se amplía con el sí-no (o no-sí) de los cuánticos. Así se puede almacenar y transmitir más información y a mayor velocidad, porque se reemplazan los electrones por fotones.
Los trabajos de Cirac han permitido construir prototipos de ordenadores cuánticos y sentado las bases para la creación de sistemas de comunicación cuántica más seguros. La entrevista con él pone de manifiesto la diáspora de científicos e investigadores españoles que, formados con el dinero de todos, se ven obligados a emigrar a otros países donde les dan el trabajo que aquí no encuentran.