Un relato es suficiente

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Cuando hay escritor, apenas se necesitan unos folios. Cada vez hay menos tiempo. Cada vez leemos más en pantallas. Y es una pena. No hay como el papel. Y la extensión es una trampa. Se pueden encontrar obras maestras en relatos de apenas unas páginas. Van dos ejemplos que además comparten la palabra día en el título. Dos pequeñas joyas que al leerlas acentúan los ojos con lágrimas. Una la escribió Salinger, el artista que decidió enmudecer y desaparecer. El hombre que firmó El guardián entre el centeno escribió un relato Un día perfecto para el pez plátano que es efectivamente perfecto. Apareció en la colección Nueve cuentos en 1948 y todavía hace temblar a las aguas y a quienes lo leen. Nos habla cómo no de la familia Glass. De Seymour Glass y su encuentro con una niña pequeña en una playa. No sobra nada. No falta nada. Lo mismo sucede con el otro relato que demuestra que el talento no necesita miles de folios. Este lo firmó Truman Capote y se titula Un día de trabajo. Capote decide acompañar a la mujer Mary Sánchez que le limpia en casa por un montón de apartamentos en los que hace lo mismo. El cuadro que pinta Capote de la ciudad y del ser humano es alucinante. A la altura del hombre que sabía abrir los corazones como si fuesen estuches de diamantes.