Templando gaitas

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Año tras año cometemos el mismo error. Escuchamos, leemos, analizamos y desmenuzamos cada una de las frases para saber lo que el rey nos ha querido decir. Y entonces nos damos cuenta de que no ha dicho lo que cada uno de nosotros queríamos que dijera, y que no reprendió a los que nos amargan la vida, ni reconoció los errores y falcatruadas propias y de su familia.

Una vez más ha vuelto a ocurrir. No bien había terminado su discurso, y antes de meterle el diente a la merluza y al turrón, ya abundaban las decepciones. Los desahuciados, los atropellos diarios, Urdangarin y las cacerías no acudieron a la cita y sí la política con mayúsculas, que es lo mismo que decir nada.

Lo que nos fallan son los conceptos. Creemos que el rey es quien tiene que venir a salvarnos y es un señor que vive en un palacio, caza en África y se entera de la misa la media. Y la reina es una señora que se va ocho días a Londres a comprar los reyes en Loewe y Cavalli y pernocta en hoteles de 2.500 euros la noche. Por tanto, la percepción que tienen de la realidad del país difiere mucho de la de los náufragos, lamparillas y manzanillos.

Hay quien por querer quedar bien con todos lo único que hace es templar gaitas.