De lo real a lo maravilloso

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Es difícil fijar la semilla. Y más difícil todavía censar los méritos. El bum de la literatura hispanoamericana está de aniversario. Hace medio siglo, en 1962 se publicaron títulos tan destacados como La ciudad y los perros, de Vargas Llosa; La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes; El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, o Bomarzo, de Manuel Múgica Láinez. Son novelas fundacionales, pero los críticos ya se han cansado de decir que el bum latinoamericano es una marca que funcionó y funciona muy bien, pero que abarca autores muy diversos, incluso de generaciones distintas y distantes. Además, todavía faltaban cinco años para que viese la luz el tótem de esta escritura que pasa de lo real a lo maravilloso: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Pero ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Quién lo sabe? Si Llosa, Gabo y Fuentes compartieron vivencias en Europa y juventud, también bebieron de sus predecesores con una escritura tan prodigiosa como la de ellos. Los cuentos de Cortázar, que un gallego publicó por primera vez, la música del ya citado Carpentier, el magisterio de Rulfo, el extraño Donoso o la mítica Santa María de un Onetti tan particular. Claro que fue una revolución, una revolución que puso a la tinta a volar.