Guerra nuclear... ¿local?

Jorge Mira Pérez
Jorge Mira EL MIRADOR DE LA CIENCIA

OPINIÓN

30 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Israel-Irán, India-Pakistán y China-Japón. Si hubiese «pequeñas guerritas» nucleares entre ellos, ¿estaríamos a salvo? No. Carl Sagan advirtió que el efecto de una bomba atómica no solo es el de su detonación y radiación, sino que extiende a todo el planeta lo que él llamó «invierno nuclear»: se levantan gran cantidad de partículas de humo y polvo que, calentadas por el sol, ascienden más de 40 kilómetros, tapando la luz solar y enfriando el planeta. En una guerra total EE.?UU.-Rusia ocurriría algo parecido a lo que extinguió a los dinosaurios: el polvo que levantó el impacto del meteorito oscureció el cielo y mató la mayoría de las plantas por falta de luz y frío, generando una cascada de muerte en todo el planeta. Pero lo malo no acabaría ahí: ese polvo caliente destruiría parte de la capa de ozono, es decir, después de ese invierno nuclear nos achicharraría una «primavera ultravioleta» mundial. Si India y Pakistán se tirasen cada uno 50 bombas pequeñas, como la de Hiroshima, la temperatura del planeta caería casi 2 grados durante 5 años y sufriríamos una década de exceso de luz ultravioleta del sol.