¿Por qué nos querrán tanto?

Uxio Labarta
Uxío Labarta CÓDEX FLORIAE

OPINIÓN

La decisión está tomada. Los despilfarradores e insensatos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, empezaremos a ser solicitados y queridos. Se olvidarán de que nos han acusado de despilfarrar en medicinas y en sanidad. No nos acusarán de querer tener una escuela, un hospital, una universidad o un aeropuerto en nuestra aldea.

Tampoco nos dirán que llevamos en recesión tres trimestres, a pesar de nuestro adelanto en el ahorro y nuestros presupuestos de guerra y su cierre en septiembre, y que muy a su pesar nuestra deuda pública se ha incrementado en estos cuatros años de austeridad y buen gobierno, y que el desempleo ha superado el 20 por ciento.

Querrán seguir ahorrando y nos seguirán contando que nuestro presidente del Gobierno y sus conselleiros ganan menos que un catedrático de universidad con regular currículo de sexenios, o que el presidente de Sogama, o el de Augas de Galicia, entre otras sociedades públicas que pagamos. E incluso insistirán en el gran ahorro de reducir los diputados autonómicos -impedido por esa brava oposición- y mantener la desigualdad flagrante entre un ciudadano lucense y otro coruñés. No hablarán sin embargo de las diputaciones, que nadie puede votar. No nos dirán que podrían hacer con escaso dinero, y algo de buena política, para que vivamos un poco mejor. No nos dirán cómo podremos afrontar precios de combustibles superiores al euro y medio, en este país donde sin vehículo propio la movilidad para el trabajo es la de los años sesenta y los trenes tienen frecuencias horarias y tiempos solo para turistas.

Tampoco nos contarán cómo esa prometida y nunca abordada reforma de la Administración pública podrá ser acometida, más allá de la libre o libertina designación. Ni sabremos si el objetivo de nuestras universidades es estar en la cola de la clasificación de Shanghái, o una enseñanza como debiera, sin corporativismos ni falsas alharacas.

Tampoco llegaremos a saber si el centro de compras sanitarias unificado será una realidad eficiente, o sucederá como con el culebrón indomable del nuevo hospital público pero privado de Vigo. No volverán a hablarnos de planes eólicos ni de nuestra superioridad energética, y se tentarán mucho antes de decirnos algo sobre las cajas y el sistema financiero, preferentes incluidas.

No acudirán al paradigma del Gobierno de CiU y Artur Mas, reivindicado otrora como seguidor de las medidas de austeridad del Gobierno de Feijoo, por cuanto tanta austeridad, recortes e impuestos han acabado en un delicioso rescate publicitado por el Gobierno y las fuerzas vivas catalanas como una recuperación de sus fondos, aportados estos años para la solidaridad con los gallegos, entre otros.

Tan solo nos querrán. Empezarán los arrumacos y cariños. Seremos el centro de sus desvelos, negarán todo los que nos disguste, incomode o empobrezca. Y si bien las alternativas no son desde luego para confiarse, en democracia quien la hace la paga. A veces.