Egipto: ¿avance o retroceso?


El recientemente nombrado presidente Mursi acaba de demostrar su poder al ordenar el cese de los más importantes jefes de la cúpula militar que todavía se interferían con las decisiones políticas del nuevo Gobierno. El momento elegido para el cambio fue estratégicamente oportuno, cuando el Ejército egipcio tuvo que enfrentarse a los terroristas que en la península del Sinaí habían matado a 16 soldados guardando las fronteras. Como jefe supremo de las Fuerzas Armadas nombró al general Al Sisi, persona de su confianza. Así, con esta y otras medidas, Mursi acaba con las fuerzas resistentes al cambio, cerrando medios de opinión que aún añoraban a Mubarak.

El Ejército egipcio, con medio millón de soldados, es el más potente de los países árabes, con responsabilidades en la política exterior y la seguridad del canal de Suez que posibilita el paso marítimo entre el Mediterráneo y el Índico. Por eso recibe el apoyo de EE. UU. y mantiene una relación abierta con Israel, como intermediario del mundo árabe. Tiene un papel de liderazgo en la región del Mediterráneo oriental que compite con Turquía. Pero está por ver si el Mursi de los Hermanos Musulmanes es capaz de mantener la postura prooccidental de Mubarak o cambia de estrategia a medida que se reafirma en su poder político.

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