Kirchner y la expresión

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

No confundir con nada que tenga que ver con Argentina. Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938) fue un artista de los que abren caminos. Así tendió un puente y fue fundador de Die Brücke, que peleaba por romper con el arte académico. Más de ciento cincuenta obras alucinantes de Kirchner se pueden ver hasta septiembre en Madrid. Nada es lo que parece en los cuadros del alemán, que revolucionó la creación en sus 58 años de vida. Sus mujeres eran amarillas. Las nubes, verdes. Y lunas, rosas. Por ejemplo. En la muestra de Madrid hay distintas etapas de su arte. Está la ciudad asfixiante de sus primeros años en Dresde y está la naturaleza con colores ácidos, extraños, de sus últimos días en Davos (Suiza). Kirchner ni en la ciudad ni en el campo entiende de serenidad. No pinta postales. Es un arco en tensión. El dramatismo no deja su paleta. Hay pintores que eligen mostrar la belleza. Hay otros que buscan la intensidad, dar la vuelta a la realidad, de algún modo, retorcerla. En Kirchner están también África y Oceanía. Un artista es una esponja. Una oportunidad única tener a uno de los genios del expresionismo alemán en Madrid. Complejo y único.