¡Qué listas, pero qué listas estas chicas!


Pero ¡qué listas! estas miembras de la corriente progre del PSOE para vivir del contribuyente antes, durante y después de la conjunción astral. ¡Qué listas! estas feministas que se encaramaron a múltiples y simultáneas poltronas públicas bien remuneradas, consiguiendo además, en algún caso, que a su compañero lo destinasen a Madrid con un puesto autonómico a medida para que pudiesen convivir en duopolio.

¡Qué listas! estas fundamentalistas del género que con el dinero público regaron organizaciones internacionales para apañar un cargo cuando las urnas o el vaivén de la política las desalojaran de los sillones y fueran acogidas en los washingtones y nuevayores para «trabajar codo con codo con las agencias de Naciones Unidas en ese reto que tenemos todos de lucha contra la pobreza y de conseguir los objetivos de desarrollo del milenio. Esa siempre ha sido mi vocación y para mí es un honor poder contribuir a esa tarea de construir una sanidad y una salud para todos y para todas, especialmente en América Latina».

¡Qué lista! Bibiana Aído, que saltó de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco a ministra de Igualdad, desde cuyo púlpito declaró que «un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no se puede decir que sea un ser humano», y desde aquí a Estados Unidos, donde es asesora de Michelle Bachelet en ONU-Mujeres, gracias a los 225 millones de euros de la generosidad española.

¡Qué lista! Leire Pajín, que ha cumplido su «sueño» de volver a trabajar en el ámbito de la cooperación, enrolándose en la Organización Panamericana de Salud (OPS), a la que el Gobierno de Zapatero concedió subvenciones por más de 60 millones de euros. Pajín, para la que se abrirá en Nueva York una oficina de la OPS, será la quinta española en trabajar y cobrar de este organismo, después de que la precediese en abril Isabel Noguer, que fue secretaria general del Plan Nacional contra el Sida y ahora ocupa la Dirección de Género, Salud y Derechos Humanos de la OPS. Las dos volverán a encontrarse en un mismo organismo tras haber trabajado juntas en el Ministerio de Sanidad. ¡Qué casualidad, Leire! ¡Qué pequeño es el mundo, Isabel!

¿Alguien puede negar que son listas estas chicas, que además han conseguido que se renovasen los contratos laborales de sus predecesoras en la aventura solidaria y el memorándum de entendimiento de ese fondo español de cooperación, sin comunicación previa a los actuales responsables ministeriales?

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¡Qué listas, pero qué listas estas chicas!