Cuarenta mil y los Gobiernos

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

Las elecciones del pasado noviembre, el cambio de mayoría, el nuevo Gobierno, no han servido para nada. España está donde estaba, y peor. La herencia recibida, mantra popular para justificar el desatino y la incapacidad, afecta, y de qué forma, a los nuevos miembros del Gobierno, por más que en sus currículos alardeen de estatus, conocimientos, y capacidades, muy por encima de la imagen -real o publicitada, que de todo hay- de los miembros de los Gobiernos de Zapatero.

El Partido Popular tuvo también otras herencias, por ejemplo la derivada de los catorce años de Gobiernos socialistas de Felipe González cuando alcanzó el poder en 1996. Aquella era una herencia saneada, con una economía dinámica y abierta al exterior, y unas generosas ayudas europeas.

Enric Juliana, periodista y cronista político de alcance, escribía La España de los pingüinos. Era el 2006 y en él se analizaba una realidad centrada en las tensiones centro-periferia, el asentamiento de la cultura democrática y la bronca -¡váyase, señor González- entre partidos, además de Europa y la realidad entonces pujante de la inmigración.

Juliana ha vuelto hace solo un instante con otro ensayo-crónica: Modesta España. Seis años donde la herencia del ladrillo y el descontrol de los poderes financieros, la soberbia y el desparrame de los Gobiernos autonómicos, con la excepción vasca, y la bronca partidaria, llevan a Juliana a proponer un nuevo paradigma ibérico: la modestia.

Un Juliana nonagenario despide a sus nietos, cuando estos parten a la emigración en regiones siberianas. Una juventud que emigra hacia los nuevos países con poder e influencia.

En el primer semestre del 2012, cuarenta mil españoles han marchado ya de nuestro país. En dos años la emigración de españoles ha aumentado en un 84 %. Ciudadanos, mujeres y hombres, entre 25 y 45 años y con estudios universitarios, sin opción de trabajo en España. Galicia, país de sombras y sin números, ha contribuido con un 9 % de esos españoles que se han ido, al menos un 3 % más de lo que le correspondería por su contribución al total de la población española.

Vaticinios de ahora que alcanzan forma y realidad. Dramática o esperanzada. Con la sonrisa inquieta de Montoro amenazando con el impago de las nóminas de los funcionarios. La ministra Báñez, ocupada en airear ERE y dar consejos laborales a los socialistas, sembrando desasosiego con cinco millones de parados.

O, ya en casa, nuestro conselleiro de Industria alardeando en Colombia: «Si las demás autonomías hubiesen hecho lo mismo que Galicia, seguramente España no sería portada de todos los periódicos». También modesto.