Existen en Galicia instituciones privadas que realizan esfuerzos para contribuir a que conozcamos este país de las sombras. Esfuerzos dedicados a poner en números diversos aspectos de nuestra realidad, y desde los números y las ideas actuar.
Recientemente, y no sin esfuerzo, la Fundación Barrié publicó La ciencia en Galicia, a la que con modestia y realismo autocrítico bautizó como Informe 1. Si ustedes lo ven -lo tienen accesible en la propia web de la fundación-, podrían pensar que es un esfuerzo metodológico y analítico de la realidad científica gallega, pero su verdadero valor y dificultad está en haber logrado poner en números, en indicadores, algunos de los temas que nos permiten, en la ciencia gallega, no tocar de oído.
La tarea es todavía ingente en nivel de desagregación, en caracterización institucional, en indicadores de financiación, calidad y valor de la ciencia gallega, pero el trabajo iniciado por la Fundación Barrié impone una realidad que hasta ahora los planes y análisis gubernamentales y de las instituciones públicas habían obviado. O, asumiendo las palabras del director general de Gradiant, da un paso decisivo para poner fin a la navegación por estima en la planificación de la ciencia en Galicia.
Cierto que se han hecho con anterioridad análisis sectoriales o institucionales sobre su realidad numérica, pero el trabajo de la Fundación Barrié es el primero que pretende una visión de conjunto de la investigación pública y de algunas privadas de fuerte soporte público. Las dificultades para los análisis de la I+D privada son mayores, y es de esperar que en sucesivos informes se amplíe esta información, y las universidades -el 67 % por ciento de los recursos humanos gallegos en I+D- permitan un análisis más desagregado, sobre todo desde una perspectiva de su financiación y sus fuentes, y de los costes diferenciales entre hacer ciencia en Galicia o hacerla en otras comunidades y sistemas organizativos. Esta aproximación permite conocer también debilidades en la calidad de la información disponible, y en los criterios que guían a los políticos y responsables institucionales públicos y privados.
En Galicia carecemos de un adecuado análisis y evaluación de resultados, lo que altera gravemente el diseño de prioridades y políticas. Por eso en este país de las sombras no sorprende que los planes de I+D e incluso proyectos de ley sobre la ciencia carezcan de datos consistentes de nuestra situación de partida, lo que permitiría abandonar políticas grandilocuentes, a tanto alzado y más bombo, para operar -con criterio- sobre las realidades. Ahí empieza esta contribución de la Fundación Barrié. Poniendo foco e interés por la ciencia y la innovación, con números, criterio y transparencia.