Sin amnistía sanitaria


Era ficción. O al menos aquí. Aquella escena típica de las películas americanas en la que la empresa despedía a un trabajador ofreciéndole unos meses de sueldo y un poco más de seguro sanitario. Pero el sur de Europa avanza hacia lo peor de Estados Unidos. El mundo se aprieta como si fuera a parir una nueva pangea que acerca extremos. Aquí se aplicará el mismo porcentaje de penalización a los pensionistas con sus medicinas que a los defraudadores con sus fondos opacos, el 10 %. Tendrán razón los responsables del FMI, que dicen que la longevidad de la población es un problema. Habrá que avanzar también hacia África o Haití, donde cumplir los 50 es un logro. Lagarde tiene 56. Se le está pasando el arroz. Pero nadie en el FMI tiene pinta de inmolarse. Ni de acudir a la sanidad pública.

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Sin amnistía sanitaria