El «Gran Hermano» de Rajoy

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

24 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

S i yo fuera socialista, a estas horas me sangrarían los dedos. Me sangrarían de tanto morderme las uñas al ver el último proyecto de ley de Mariano Rajoy: nada menos que el de Transparencia y Buen Gobierno. Como dijo José Borrell al ver la limitación de sueldos de algunos banqueros, «esto tendría que haberlo aprobado Zapatero». ¿Y por qué no lo hizo? Posiblemente porque le faltaron reflejos. Al principio de su mandato se engatusó con sus normas de buen gobierno, que venían a ser como el buenista deseo de la Constitución de Cádiz de que todos seamos buenos y benéficos. Después se lio con los estatutos de autonomía y la reinvención de la historia. Ya en el 2011 llegó a redactar un proyecto, pero tuvo que adelantar las elecciones y se le quedó en el cajón. Como las facturas en los ayuntamientos.

Y así le dejó a Rajoy esta joya para consumo de la opinión, que permite frases muy lindas sobre el golpe al amiguismo, el cerrojazo al oscurantismo, la apertura del Gobierno a la sociedad o la condena fulminante del despilfarro. Zapatero dejó el balón ante la puerta vacía y Rajoy no tuvo más que chutar. A mí, este proyecto de ley no es que me guste; me encanta. Incluso me encanta la astucia del momento de la presentación: en la víspera de elecciones. Si los votantes andan preocupados por los ERE y demás corrupciones, el PP gobernante logra presentarse como el detergente que todo lo limpia y hace más difíciles los latrocinios que conocemos.

Y la verdad es que sí: será más difícil robar dinero público. Será más difícil emplear cuñados y maridos. Será imposible malgastar, porque el despilfarro se pagará con inhabilitación. Podremos saber cuáles son las subvenciones reales, y no solo las que descubre la prensa de derechas, que siempre detecta una asociación de lesbianas en un país africano. Usted mismo, si quiere saber lo que gana un primo de su mujer que trabaja con Ana Pastor, lo tendrá publicado en la web indiscreta. E incluso podrá saber de dónde saca para tanto como destaca un pariente lejano que es concejal en Mondoñedo. No me digan que no es maravilloso. En el fondo, Mariano Rajoy y su equipo acaban de encontrar un invento que oscila entre la gran ética y el Gran Hermano del Gobierno.

Me apresuro a darle la bienvenida. Ahora, solo falta ver cómo queda en su tramitación parlamentaria, que será jugosa. Y por mi parte, me intriga saber qué estarán tramando los comisionistas, los expertos en ganar concursos, los que viven de la subvención y los que fueron a la política a enriquecerse para conseguir el antídoto, que ustedes saben muy bien cuál es: el que hizo la ley, hizo la trampa. Pero el proyecto es magnífico. A ver quién tiene redaños a decir que no lo piensa votar.