Hubo un tiempo, corría el año 2005, en que Alemania, Francia y otros países decidieron flexibilizar y matizar la exigencia de cumplir con los objetivos de déficit, así como los procedimientos por déficit excesivos en la UE. Eran tiempos en que esos países ya superaban el 3 % de déficit y el 60 % de deuda. Tiempos en los que no habíamos entrado en recesión económica.
En aquel momento se aprobaron criterios (Consejo Europeo de 22 y 23 de marzo del 2005), con circunstancias que debían ser valoradas para ajustar esos objetivos y procedimientos a la evolución económica de cada país, y así fomentar la contribución de la política fiscal al crecimiento económico. Pero en vez de estos trajes a la medida, llama la atención que, sobre todo desde el inicio de la actual crisis, haya tomado forma un traje de talla única: que todos debemos llegar en el 2013 al 3 % de déficit. Talla única que está provocando un deterioro económico y social sin precedentes en varios países. Como en esta España obligada a recortes multimillonarios.
¿Podría ponerse en duda ese objetivo de talla única de acuerdo con aquellos argumentos del 2005? ¿Podría plantear un jefe de Gobierno, o varios, en un próximo Consejo Europeo esta duda tomando como base lo ya discutido, entonces a instancias de Alemania y Francia? Muy brevemente argumentaré que sí.
En primer lugar, con relación al nivel de deuda del 60 % del producto interior bruto, se decía que cuanto más altos fuesen estos índices mayores habrían de ser los esfuerzos que habrían de hacer los Estados miembros para reducirlos rápidamente. De manera que, según esto, si Francia debe cumplir en el 2013 con el 3 % de déficit, España tendría que hacerlo menos rápidamente, por ejemplo para el 2015. Porque mientras nuestra deuda está en el 70 % del PIB, la francesa llega ya al 85 %.
Dos posibilidades
En segundo lugar si, como parece probable, entramos en este año 2012 en una recesión (con una caída del producto interior bruto del entorno del 2 % ) aquellos acuerdos del 2005 sobre la aplicación del Pacto de Estabilidad fundamentaban dos posibilidades. O bien una suspensión del plazo actual, 2013, hasta el término de la grave recesión económica (ante un descenso anual del PIB de al menos el 2 %). Con lo que el objetivo del déficit del 3 % pasaría, como mínimo, a ser exigible en el 2014.
O bien, si en España entramos en el 2012 en recesión, los plazos de corrección de un déficit excesivo podrían revisarse y ampliarse si se produjeran hechos económicos adversos inesperados con importantes repercusiones presupuestarias desfavorables durante el procedimiento de corrección del déficit excesivo. Lo que, de nuevo, permitiría postergar el ajuste al 3 % del déficit para el 2014 o el 2015.
Dieta de mortal anorexia
Cada uno de estos supuestos es base suficiente para instar al Consejo y a la Comisión Europeos a que abandonen el traje único de talla 3 en el 2013. Para que revisen sus recomendaciones y advertencias. Porque el traje único actual obliga a una dieta de mortal anorexia para algunos países. Si se siguen empecinando unos en imponerlo y otros en que nos metamos dentro.