Era el año en que la Comunidad Autónoma de Galicia asumía las competencias en materia de educación (1982). Seguía en vigor el sistema educativo establecido por la Ley General de Educación, de 1970. Los alumnos de EGB, especialmente de la segunda etapa, disponían de un nuevo recurso pedagógico: el suplemento La Voz de la Escuela, que comenzaba a publicar este diario, en una iniciativa pionera en nuestro país. La prensa elaborada por los propios centros docentes tenía una larga historia, pero no así la integración del periódico en el aula, como apoyo didáctico de carácter transversal, es decir, con aplicación a diferentes materias. Desde entonces, el desarrollo de los medios ha sido espectacular. Las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), con Internet como norte, se han hecho omnipresentes e imprescindibles en nuestra vida, resultando imposible imaginar sus límites. Sorprende la afirmación de que en los últimos cinco años se generó más información que en los anteriores cinco mil. El gran problema es la dificultad para seleccionar, en una inmensidad de datos y conocimientos que no paran de aumentar. La extraordinaria fuerza y atractivo de los medios de comunicación está compitiendo, en clara ventaja, con la educación escolar e incluso familiar. El maestro ya no es el único poseedor de los conocimientos ni el único experto en enseñar. Con un simple ordenador se puede acceder a información más actual, conocimientos más amplios y estructurados e incluso metodologías más motivadoras y prácticas. La tecnología audiovisual es más cómoda que la letra impresa, pero también favorece la pasividad y por tanto la falta de esfuerzo y de actividad intelectual. De ahí que el profesor siga siendo imprescindible, ya no tanto como transmisor de conocimientos, sino como guía y orientador del proceso formativo del alumno. Las nuevas tendencias educativas apuestan por este enfoque, desde la educación infantil hasta la propia universidad. Por ello La Voz de Galicia, en su Programa Prensa-Escuela, viene potenciando las TIC, pero siempre con la participación y formación del profesorado como referente esencial y sin renunciar a la letra impresa, pues las escuelas siguen recibiendo periódicos de papel. La plataforma digital permite integrar este programa didáctico en el proyecto educativo del centro. Sirve como apoyo a diversas materias del currículo, con el objetivo de desarrollar en el alumno competencias básicas como son la comunicativa, digital y tratamiento de la información, social y ciudadana y, por supuesto, la de aprender a aprender. Incluso los padres pueden acceder a este programa. Se pretende, en fin, conseguir que la prensa no sea algo externo al aula o al hogar, sino un complemento de la educación que tiene lugar en estos dos ámbitos decisivos en la formación completa de la persona.