Entramos en la carrera espacial

| ERNESTO S. POMBO|

OPINIÓN

SOLUCIONADOS como tenemos los problemillas de andar por casa, esos de la sanidad, la educación, las infraestructuras, la agricultura, la pesca y los chavales que tienen que irse a buscar la vida a otras tierras, toca ahora lanzarse de cabeza al futuro. Y en esas estamos. Galicia va a pasar de ser el país de la vaca marela, que decía mi admirado don Camilo José, al país de la carrera espacial. Como lo hacen otros. Sin grandes aspavientos ni grandes zarandajas. El proyecto de implantar un satélite de comunicaciones de órbita baja tiene una justificación irrefutable. «Si lo hacen en la India por qué no lo vamos a desarrollar nosotros», dijo su principal impulsor exponiendo una razón que no admite discusión. Y si en la India se mueren cuatrocientos para evitar atropellar a una vaca, por qué no lo vamos a hacer nosotros, digo yo que puede ser otro argumento con el mismo peso. Pero, sin entrar en discusiones de vacas o satélites, lo cierto es que estamos a punto de meternos de lleno en la carrera espacial en clara competencia con las grandes potencias mundiales. Y es que Galicia lo tiene todo para liderar uno de esos proyectos espaciales. Tiene tecnología, tiene iniciativa, tiene capacidad, tiene imaginación, tiene presupuesto y tiene, que quizás nadie había caído en ello, condiciones para acoger un centro de actividades espaciales como Cabo Cañaveral, o la misma Ciudad de las Estrellas soviética. Que no es otro lugar que el monte Gaiás, que lo tenemos ahí y no sabemos qué hacer con él. Pues instalamos rampas de lanzamiento, observatorios, torres de control, telescopios, áreas de ensamblaje, plataformas varias; en fin, todo lo necesario, porque en Gaiás cabe todo eso y más, y nos apuntamos a la conquista del espacio. Así que ahí estamos. En la gran carrera espacial. Y ya se sabe que se empieza por un satélite de nada y se acaba mandando ejemplares de la raza rubia gallega a la Luna. A la Luna que, por lo visto, es donde están algunos desde hace ya bastante tiempo.