LOS QUE finalizamos el Bachillerato en 1960, en el entonces Instituto de Enseñanza Media de Ourense, nos reunimos con frecuencia variable a recordar aquella época feliz. El principal organizador, José Antonio Alonso Paz, era el delegado de sexto curso, el último de aquel magnífico bachillerato de seis años. Es un hombre tenaz y curioso. Tardó tanto en decidirse a finalizar sus estudios, que me lo encontré examinándose de reválida de sexto cuando yo era miembro del tribunal. La última reunión fue el pasado mes de mayo. En un autobús visitamos Xunqueira de Espadañedo, Castro Caldelas y Montederramo. En el recorrido, dos compañeros y amigos pusieron de manifiesto la existencia de unos carteles situados en distintos puntos del monte en los que podía leerse «Tecor societario». Salvo ellos, nadie sabía el significado de Tecor. La actual Ley de Caza de Galicia clasifica los terrenos en: reservas de caza, refugios de fauna, terrenos cinegéticamente ordenados (Tecor), terrenos cinegético-deportivos y explotaciones cinegéticas. Para mí sólo existían los vedados de caza, pero la realidad es mucho más variada. Los Tecor pueden ser de titularidad pública, societaria o particular. Los societarios son los que promueven las sociedades o asociaciones de cazadores. Algo hemos aprendido en esta reunión de bachilleres.