El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
SORPRENDE que en campaña electoral de unas municipales se discuta sobre si el etarra De Juana pasea o no pasea por el párking de un recinto hospitalario. Sorprende que se debata sobre si los estatutos de autonomía, o sobre si el plan de paz o el plan de rendición... En las ciudades gallegas había ayer -son cifras de la encuesta de Sondaxe- entre un 16,4% y un 25,6% de indecisos: potenciales votantes que no saben qué opción elegir. Quizás porque el debate está viciado. Para saberlo, habría que encargar otro sondeo. De lo que se trata, con las papeletas de unos comicios municipales, es de botar (con be) a quien no desarrolla un urbanismo responsable, a quien no se preocupa por la seguridad de sus vecinos, a quien no potencia el transporte público, a quien no ofrece soluciones a los problemas cotidianos que se desayuna el ciudadano. En los municipios no debería hablarse hoy de otro pacto que del encaminado a favorecer el progreso de los gallegos. Desaparecerían así los indecisos. Parafraseando a Ortega, los árboles -que son algunos de los mítines de estos días- no nos dejan ver el bosque, que son los baches. Que haberlos -estamos hablando de Galicia- haylos.