El gol

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

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08 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

MESSI y Maradona son dos librepensadores. Lo que hicieron sobre el prado quedará. Messi tardó un poquito más. Maradona, diez segundos. Ahora Diego resucita en la televisión y dice que su gol fue más lindo y que fue en un Mundial contra Inglaterra tras las Malvinas. Pero Messi lo hizo en una semifinal de Copa y ante el equipo menos goleado de la liga. Diego regateó a cinco y al portero. Lionel a cuatro y al meta. Como cuando críos, en el recreo, sobre los charcos. El gol que sueñan todos los jugadores al cerrar los ojos. Semanas después es lo más visto en Internet. Es una canción, una oda al fútbol, a su sentido plástico. Sesenta metros de ensueño. No son los únicos. Ibrahimovic le hizo un roto espectacular por el centro de la defensa al Breda, una jugada portentosa. Aún pisó, torero, el balón antes de chutar. Weah, con el Milan, logró un gol de portería a portería. Le llaman el tanto de costa a costa. Fue una galopada increíble, muy del nigeriano, fuerza y clase. Para frotarse los ojos. Cuando Maradona marcó, los narradores, muy a la argentina, dijeron: «Barrilete cósmico, de qué planeta viniste». Eto'o achuchó a Messi por la proeza. El gol del que no se deja de hablar es importante porque reivindica el sentido natural del juego del fútbol. La mayoría de entrenadores se empeñan en que el fútbol es evitar que te marquen goles. Una batalla de estrategia con peones robotizados. Que dejen los banquillos y que jueguen al ajedrez. Los goles de Messi, Maradona, Ibrahimovic o Weah demuestran que el fútbol, como la vida, es talento, duende, sorpresa, robo, secuestro, pasión. Es imposible planificarlo todo. Un detalle de genio o ingenio dinamita los cimientos más sólidos. Los goles son la especie del planeta redondo. Lo que le da sabor. La chistera del cielo de la que Zidane sacó su volea, una noche en Glasgow. cesar.casal@lavoz.es