Francia

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

05 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

A UNO de los dos les espera el Elíseo, la presidencia de la República, el botón de la energía nuclear. En la primera vuelta, Nicolas Sarkozy superó a Ségolène Royal por casi seis puntos. Pero hoy será otra historia. Los dos van a tope. La derecha contra el socialismo, la eterna batalla. Pero, detrás de los candidatos, están las personas. Y Ségolène y Sarkozy comparten haberse enfrentado a sus padres en los tribunales. Para ambos fue el lío más complicado de su vida. Ségolène acusó a su padre, un autoritario militar, de no permitir el divorcio de su madre y lo llevó a los jueces por la manutención de sus ocho hijos. Sarkozy también terminó ante la Justicia y tuvo que escuchar como su padre, un aristócrata húngaro, le soltaba: «No te debo nada». Ségolène es postal de mujer francesa por excelencia. Siempre elegante, chic, es infatigable. Nació en Dakar (Senegal), tiene cuatro hijos con un alto cargo socialista, pero nunca se ha casado. Le critican que ahora defienda por el guión las bodas gais, cuando ella siempre dijo que no creía ni el matrimonio como tal. ZP la ha apadrinado. Necesitará su proverbial baraka, suerte, para vencer al tiburón de la derecha, a Sarko , ministro de acero en Interior, y hombre de grandes recursos. A los 22 años era concejal. Católico, el único desliz de su vida es una espectacular historia de amor. Casado y con dos hijos se enamoró con locura de una chica, Cecilia, a la que casó como alcalde con su primer marido. Cinco años después se iban juntos y tenían un hijo. Cecilia es bisnieta del músico español Isaac Albéniz, y el único hombro en el que Sarko muestra sus debilidades. Francia dio una lección de civismo con el 85 por ciento de los votos en la primera vuelta. Veremos qué pasará en el partido definitivo: no olviden que se enfrentan dos seres capaces de desafiar hasta a su padre. cesar.casal@lavoz.es