De héroes

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

HABLA en la radio un aventurero que atravesó el Atlántico a golpe de remo. Y el hombre le quita mérito. Dice que él está preparado para esas cosas. Que lo suyo es la letra eme . De montaña, mar, motores y mujeres. Que no le va la estabilidad. A él lo que le parece un heroísmo es lo que hacen muchos amigos suyos cuando se casan y tienen hijos. Uno de los entrevistadores le da la razón y, entre los dos, tienen un ataque de sentido común que suscribo plenamente. Lo difícil no es realizar una gesta un par de días. Lo difícil es ir a un trabajo normal todos los días, durante años. Creo mucho que los auténticos héroes son la gente normal, los tipos corrientes que son capaces de firmar una hipoteca por cincuenta años y consiguen dormir a duras penas tras suscribir semejante hazaña. A mí un héroe me parece el que se casa y asegura sin titubear que lo hace para toda la vida. A mí me emocionan esos matrimonios que llegan a sus bodas de oro y que todavía les sorprendes cuando se dan un beso furtivo. Y los reyes del heroísmo son los que además tienen hijos y luchan por educarlos, sin manual de instrucciones. El aventurero que cito arriba lo dijo muy bien en la radio: «Yo alucino cuando un amigo me dice que ha sido padre. Eso sí que me mete miedo. Me entran ganas de salir corriendo». El entrevistador corona el comentario y cierra con un maravilloso: «Nadie premia la hazaña más prodigiosa, que es educar a unos críos y que salgan adelante en la vida y puedan mantenerse por ellos mismos». Y, en ese trabajo, hay que emplear solamente más de veinte y, a veces, treinta años. Esos padres sí que son gigantes y nadie les pone una medalla. Y, si encima es mujer quien lo hace, el mérito es triple. Por muchas leyes de la igualdad que aprueben tarde, mal y a rastras. cesar.casal@lavoz.es