PACO SÁNCHEZ
19 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.ME HA DADO por hacer recuento de lo que nadie dice. Preparé un esquema, diseñé unas categorías y empecé a sumar. Imposible apretarlas en un folio, necesitaba casi una sábana. No daré la lista, por tanto, sólo algunos datos estadísticos más recientes en los que, por lo visto, no conviene escudriñar. Comienzo con el último: la violencia llamada doméstica es muchísimo menor en los matrimonios que en las diversas formas de pareja de hecho. Si fuera la misma, el número de órdenes de protección contra casados debería multiplicarse por 15, para que guardara proporción con el número de órdenes dictadas contra miembros de parejas de otro tipo. Lo mismo, pero más acentuado, ocurre al examinar el número de homicidios por esta causa, que no sólo aumentaron en el 2006 con respecto al 2005, sino que, además, en el 2005 habían bajado con respecto a los dos años anteriores. Pero la ley es buena y el matrimonio, un ámbito de insana violencia. Y punto. Otro dato del que no se puede hablar: desciende el porcentaje de jóvenes españoles con título de secundaria: los de 20 a 24 años tienen por primera vez menor nivel educativo que los de 25 a 34. Fantástico. En vez de converger con Europa en torno al objetivo de un 85% de jóvenes con segundo ciclo de secundaria, que Eslovenia, Eslovaquia o la República Checa ya han conseguido, nosotros bajamos del 66% al 62,4%, según datos del Sistema Estatal de Indicadores de la Educación , un informe del Instituto de Evaluación, del que se hace eco la revista Magisterio . Y por cierto, que nadie se atreva con las cifras de fracaso escolar de los varones en la enseñanza mixta... Dejémoslo por hoy. La realidad es muy incómoda: no se ajusta a los prejuicios ideológicos y, además, termina vengándose. pacosanchez@lavoz.es