LA ESCUETA noticia, de finales de julio, dice que los restaurantes de Nueva York tienen un año de plazo para abandonar los aceites baratos y cocinar con aceite de oliva. Una medida más destinada a mejorar la salud de los ciudadanos a golpe de ley. Usted en su casa puede fumar si lo desea y comer lo que le venga en gana, pero en los restaurantes no puede fumar y ha de comer sano por decreto. La medida mejorará sin duda la salud de los neoyorquinos que coman habitualmente fuera de su casa y, de paso, la de esa enorme población flotante que visita la ciudad de Nueva York. Posiblemente eso anime al consumo de aceite de oliva también en los hogares y los supermercados tendrán en sus estanterías envases de uno y de cinco litros de aceite de oliva. El recuerdo que tengo de la visita a Estados Unidos es de ver el aceite de oliva en pequeñísimos frascos, como los perfumes, y a precios desorbitados. Los productores de aceite de oliva aumentarán sus posibilidades de venta, y con ello, sus beneficios. Lo que sucede en la Gran Manzana puede tener repercusiones en el resto de Estados Unidos y extenderse como una mancha de aceite. Es muy probable que la Unión Europea haya de replantear su política del olivo y aprovechar la oportunidad. Por el contrario, los consumidores españoles veremos cómo se incrementan, todavía más, los precios de ese oro verde y tendremos que soltar más euros para mantener nuestra salud cardiovascular en niveles óptimos. Procure disfrutar del buen aceite de oliva mientras pueda.